July 27
Operación Tomadura de PeloEn la línea argumental de que poco dura la alegría en la casa del pobre, a mí me resulta frecuente interpretar que, tras lo que parece una buena noticia, en ocasiones me parece ver escondido, en el reverso tenebroso, el lado oscuro de la fuerza. La última de estas «paradojas del titular» me la encontré el otro día en el «Abc», en la sección «Madrid» del monárquico rotativo donde trabaja mi turnero de página, Fernando Rojo. Con fecha 24 de julio, el diario explica que el Ministerio de Fomento tiene previsto destinar las plusvalías de una compleja operación urbanística, conocida como «Chamartín» (mil millones de euros, oiga) a construir el acceso ferroviario por Cercanías hasta la nueva terminal T4 de Barajas, «y a la finalización de las obras del Ave a Guadalajara, entre las que destacan las lanzaderas desde Madrid, al estilo de las que existen ya para Toledo». Analicemos el asunto, porque tiene miga. O sea, ¿que el cadáver no está muerto? ¿que aún respira? ¿Que por Madrid hay alguien que se acuerda de que hay que poner unos trenes a Guadalajara que están prometidos, reprometidos, pendientes y parecía que olvidados? Pues no está mal, ¿no? Pues sí, esta mal. Les explico. Resulta que esta «Operación Chamartín» es una vieja idea, de comienzos de los 90, que se intenta recuperar. Afecta a más de tres millones de metros cuadrados de carísimo suelo madrileño, y con ella se quiere prolongar hacia el norte de la capital (casi cuatro kilómetros) el Paseo de la Castellana, vendiendo el suelo para oficinas, centros comerciales, hoteles y miles de viviendas, y moviendo la estación de ferrocarril que allí se encuentra a otro lugar.
Pues bien, a la vuelta de un día, leo en «Cinco Días» que la Comunidad de Madrid ha rechazado tajantemente este plan de Fomento. Resulta que el tema está más enquistado que un grano, porque para cerrar la operación, el conflicto de intereses competenciales entre el Estado de ZP, la Autonomía de la «Espe», y el Ayuntamiento de Gallardón, es del carajo de la vela, y no se ponen de acuerdo (ni se pondrán, que no está el patio político para gaitas), y lo que te rondaré morena. Es aquí es donde me entran los miedos. Nada grave lo mío, claro, si lo comparo con lo que deben pensar los vecinos que están comenzando a llegar a Valdeluz, o con el tabardillo que le puede dar al señor Santamaría, presidente de Reyal, si esto no se lo explican clarito, y pronto.
Todavía no entiendo por qué catenarias no hay lanzaderas Ave que unan Madrid y Guadalajara. ¡Que va a hacer tres años que se inauguró la vía, por Dios! No entiendo por qué sí las hubo, desde el principio, entre Madrid y Ciudad Real en el Ave sevillano. No entiendo por qué desde el momento en que se estrenó su vía, hace bien poquito, Toledo está comunicado de chupa dómine por Ave con la capital de España. ¿Es que en Guadalajara tenemos cara de tontos? Se ve que sí.
Repartamos «méritos», porque aquí hay tela para todos. Quiero dejar sentado que, a mi juicio, la culpa de que el Ave Madrid-Barcelona no llegue a Barcelona, de que vaya con un retraso de órdago, de que haya tenido mil problemas con la seguridad, y de que sea un desastre mayúsculo, es en primer y principal lugar del incompetente de Francisco Álvarez Cascos, el ministro más gañán, rompebragas y trapacero que ha tenido este país, además de un facha redomado.
Pero lo que me hierve la sangre hoy es la actitud de los del PSOE en este tema, que son quienes gobiernan, y quienes tienen que solventar, también los problemas heredados, que para eso se les paga. Porque fue el partido socialista el que hizo bandera en la oposición del reclamo de esas lanzaderas. Fue Bono, presidente regional entonces, quien, el mismo día de la inauguración de la estación de Yebes, dijo que «lo importante es que esté la vía, porque las lanzadera son una decisión del Gobierno, y el Gobierno se puede cambiar».
Pero cambiamos al Gobierno, y el PSOE se ha olvidado de sus reclamos opositores. Ahora, cada vez que le preguntas a un socialista sobre el tema (aunque sea el alcalde de Guadalajara, que ya le vale) el tío te responde que lo importante en este asunto ya no son las lanzaderas, sino que el Ave llegue a Barcelona. O que «hay que apostar por el Cercanías y por poner más Civis». Que vale, que no digo que no; que pongan los Civis esos. Pero que los pongan. Que llevan tres años con la cantinela, y tampoco: ni aves, ni civis, ni leches. Y que sean serios, jolín. Que ellos exigieron al PP que uniera la estación del Ave con Madrid a precios razonables y frecuencias lógicas, y ahora resulta que, para el PSOE, las lanzaderas dependen de la «Operación Chamartín». O sea, de la «Operación Tomadura de Pelo a Guadalajara»
Váyanse todos a tomar el tren, y que les den chucu-chucu.